El semáforo y sus 100 años de vida

¿Imaginas conducir por las calles sin semáforos? Pues ponte en situación porque hoy echamos la vista atrás…

Este año se han cumplido 100 años desde que el primer semáforo eléctrico se instalara. ¿Cómo hubiera sido conducir sin ellos? Su historia se remonta un poco más lejos, hace 146 años, ya que la idea llegó a Londres en 1868, pero con otro formato, su forma era tipo “brazos” robotizados que indicaban si podías pasar o no.

Pasaron unos años hasta que el primer semáforo eléctrico llegara a España, concretamente se instaló entre las calles Barquillo y Alcalá, en Madrid, corría el año 1929 y supuso toda una revolución, ¿os lo podéis creer? Algo que vemos tan simple y cotidiano en la actualidad fue todo un boom para la sociedad que en ese tiempo tenía la suerte de conducir un coche.

Pero no todo llegó de golpe, únicamente llegaron los semáforos para coches, y no fue hasta 1933 cuando en la ciudad de Nueva York se instaló el primer semáforo para los peatones. Además en un principio ni siquiera llevaba señales lumínicas, hasta que Karl Peglau las inventó en 1961.

Actualmente no hay ninguna ciudad en el mundo donde no encuentres ninguno de ellos, y si la conocéis solo tenéis que corregirnos… Son imprescindibles en muchas de ellas para evitar que se produzca el caos entre los conductores, y aunque en la mayoría de las ocasiones y sobre todo en grandes capitales, suponga atascos horribles, son fundamentales para que haya unas reglas y así poder evitar accidentes de tráfico, y además que los peatones puedan cruzar tranquilos y sin peligro.

Como curiosidades:

– Valencia es la ciudad española con más semáforos, superando incluso a Madrid y Barcelona.

– En algunas ciudades los colores no tienen el mismo significado e incluso cambian.

– En algunas ciudades han querido dar creatividad a los semáforos con muñequitos divertidos. En Berlin por ejemplo, es un hombre ataviado con un sombrero y se ha convertido en un icono de la ciudad.